Mostrando entradas con la etiqueta Roma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roma. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de enero de 2018

Saturnales, Sol invencible, Navidad




SATURNO

  Saturno es una de las divinidades más antiguas de Roma. Allí llegó después de ser derrocado por su hijo Zeus  ser expulsado del Olimpo. En el mundo griego, de donde procedía, se llamaba Cronos. Allí fue un dios despiadado y con brutales ansias de poder, a su padre lo mutiló cortándole los testículos, posteriormente lo derrocó, a sus hermanos los encerró en el Tártaro y a sus propios hijos los devoraba  cuando nacían temiendo que uno de ellos, según le habían predicho sus padres, Urano y Gea, lo destronase. 

Ciertamente fue así, su esposa Rea, cuando preñada de su sexto vástago, estaba a punto de dar a luz, urdió un engaño: parió en un lugar oculto y así pudo salvar a su sexto hijo, de nombre Zeus. Cuando Zeus creció,  en lucha titánica venció  a su padre y lo expulsó del cielo. Fue entonces cuando vino a parar a Italia, donde se hizo un dios amable y benévolo. Fue llamado Saturno.




Fue muy bien acogido por los habitantes del Lacio, habitó en el monte Capitolio y les enseñó a los aborígenes, así se llamaban los primeros habitantes, el arte de la agricultura. Por este motivo, Saturno es un dios muy vinculado a la tierra y al pueblo.

El reinado de Saturno fue tan próspero que se convirtió en una época idealizada, denominada “La Edad de Oro”. La podemos comparar con La Arcadia Feliz del mundo griego o con El Paraíso de las Sagradas Escrituras. En aquellos idílicos tiempos convivían dioses y hombres, no había guerras ni litigios, reinaba la paz por doquier, no existía la esclavitud, sino igualdad y justicia. No era necesario trabajar para ganarse el sustento. 

SATURNALIA

Los días consagrados a celebrar la gloria de este dios se llamaban “Saturnalia” , comenzaban el 17  de diciembre y se prolongaban hasta el 23. Festejaban el fin de la siembra y conmemoraban la Edad Dorada, por tanto intentaban imitar esta época: se suspendían las actividades comerciales, se cerraban las escuelas y el Senado no ejercía.



 Era una fiesta muy arraigada y muy celebrada, especialmente por los esclavos pues aparentaban que desaparecían las diferencias sociales y realizaban una especie de juego de intercambio de roles, la moral se relajaba y el orden social se invertía. Al esclavo se le permitía gozar de los privilegios de los amos, se ponían sus ropas, se emborrachaban y se les permitía incluso lanzar improperios e insultos a los amos.
Recibían una paga extra y una ración doble de vino. Los juegos de azar que estaban prohibidos en Roma, en esta época del año se permitían.
En los hogares se hacían regalos como figuritas de barro, piezas de cristal y de cerámica, a los niños, canicas, tablas para escribir, sellos…
Las casas se adornaban con guirnaldas y plantas verdes.
La fiesta comenzaba con un sacrificio al dios Saturno en el templo del Capitolio, a continuación se ofrecía un ágape a la ciudad y se gritaba esta expresión de júbilo “¡IO SATURNALIA!”
Las fiestas terminaban con el solsticio de invierno, el 23 de diciembre.

DEUS SOL INVICTUS

A finales del siglo I d. C. irrumpió en Roma con gran fuerza un nuevo culto, traído por las legiones desde el imperio persa, el culto al “Sol invictus”, relacionado con el dios Mitra.
Se celebra el renacimiento del sol, la luz del sol vence a las tinieblas del equinoccio: los días comienzan a ser un poco más largos y las noches más cortas. Este culto se encontró con el favor del emperador Aureliano quien en el año 274 d.  C. consolidó esta creencia y convirtió a esta divinidad en dios fundamental en el panteón romano.
Muchos emperadores acuñaron monedas oficiales con el Sol invictus.
Es una transición del politeísmo al monoteísmo, pues por estas mismas fechas ya se hablaba del nacimiento de un niño divino anunciado por el nacimiento del año solar. Esta creencia poco a poco se va difundiendo y el pueblo comienza a rendir culto a esta deidad novedosa y diferente a las demás: se llama Cristo, dicen que es hijo de Dios y que murió para salvar a los hombres. A sus seguidores se les llamaba cristianos.
NAVIDAD

El emperador Constantino I (272-337 d. C.) se convirtió al cristianismo por una visión que tuvo, pero sin dejar de rendir culto a los dioses paganos de Roma. Él era un gran devoto del “Deus Sol Invictus”, al que dedicaron un día de la semana, el domingo (en inglés,  Sun-day, día del Sol).
Constantino legalizó el Cristianismo  declaró que se celebrara el 25 de diciembre, el día del Sol invencible y también el día del nacimiento de Cristo. De este modo el calendario romano no se alteraba.
El primer texto conocido que relaciona esta fiesta pagana del nacimiento del sol con el nacimiento de Cristo pertenece a San Cipriano de Cartago (De pasch. Comp. XIX): “O quam praeclare providentia ut illo die quo natus est Sol nasceretur Christus”
Oh de qué modo admirable actuó la providencia, que el día en el que nació el Sol Cristo debería nacer.
Y en el calendario de un calígrafo del Papa Dámaso (336 d. C.) donde se recogen muchas fiestas paganas, entre ellas las “Saturnalia”, hay una indicación: “ Octavo die ante Kalendas Ianuarii natus est Christus in Betleem Iudae”.
Poco a poco las fiestas paganas de Las Saturnales y del Sol invencible fueron adaptándose al cristianismo. El Papa  Julio I en el año 350 la reconoció oficialmente.

Io Saturnalia!   Ave Sol invictus!    ¡Feliz Navidad!



lunes, 29 de mayo de 2017

Espartaco





El modelo económico y de producción de Roma y de todo su Imperio se sostenía gracias a su sistema esclavista.  Esclavos de los confines de la tierra eran llevados a sus dominios bien como rehenes de guerra bien como mercancía humana proporcionada por los piratas. La mayoría no eran considerados hombres sino meros animales o simple herramienta de trabajo.
En la primavera o verano del año 73 a. C. unos 200 gladiadores se fugaron de la escuela de Léntulo Batiato en Capua, Campania. Las escuelas de gladiadores se situaban fuera de Roma, por seguridad, pues la fuerza física y las habilidades de los gladiadores resultaba una amenaza para las fuerzas del orden.

Sus armas eran armas improvisadas: herramientas, utensilios de cocina y las propias armas de la escuela.
El líder de esos esclavos se llamaba Espartaco, de quien apenas se sabe nada. Sabemos que era de Tracia, al norte de Grecia, que había servido en las tropas auxiliares de Roma como mercenario y que al intentar desertar del ejército fue hecho prisionero y esclavo, destinado para el oficio de gladiador, para sucumbir en la arena peleando por su vida, y entreteniendo  a la multitud. También sabemos que era un hombre de gran humanidad, generoso, inteligente y culto; buen estratega y dotado de gran fuerza física.
Kirk Douglas interpretó magistralmente al noble gladiador, Espartco

De todos los rebeldes solo lograron escapar cincuenta, que buscan refugio en las faldas del Vesubio. Envían a 3000 hombres a sofocar la revuelta poniendo sitio al monte, para que tuvieran que rendirse por el hambre. Sin embargo, los romanos no contaban con la astucia y capacidades estratégicas de Espartaco. Con las vides trenzadas  de los viñedos de la zona hacen maromas y bajan por la zona más escarpada descolgándose de ellas, sorprendiendo por la retaguardia a los hombres del general Clodio. De esta manera ganan el primer enfrentamiento con los romanos.
Después de esta victoria y otros éxitos más, se le fueron sumando cada vez más esclavos, muchos de ellos animados porque Espartaco repartía el botín a partes iguales.
Había otros dos líderes de origen celta, Criso y Enómao, que encabezaban la rebelión pero sin compartir los mismos ideales que Espartaco.
En el avance  por ciudades, pueblos y aldeas se cometieron atrocidades de todo tipo tanto por parte de los esclavistas como por parte de los esclavos. Espartaco trató de impedir la cruel desmesura imponiéndoles  una férrea disciplina e inculcándoles los nobles valores de la revolución; esto último fue imposible pues se le había unido una caterva de hombres descontentos y resentidos con el sistema: pobres, empobrecidos, mendigos, delincuentes, etc, cuyo objetivo era el saqueo y el enriquecimiento.
En el verano del 72 a. C. ya había reunido un ejército de 60000 hombres, había derrotado a varios generales romanos y a varias legiones. Su objetivo era sacar a los esclavos de Italia por el norte, a través de los Alpes, para conseguir la libertad e ir hacia sus casas. Espartaco bien sabía que aunque estaba consiguiendo victorias ante los romanos, llegaría un momento en que los aplastarían, y los condenarían a muerte, pues era imposible vencer a Roma.
Es imposible saber cuál era el verdadero objetivo, pues la idea de que los esclavos se rebelaran contra un sistema que se consideraba natural o que intentaran conseguir mejores condiciones de trabajo y más derechos, o incluso abolir la esclavitud era más que imposible pues la esclavitud era una institución asentada y enraizada al sistema.
Ya cerca de Los Alpes, con un ejército de 120.000 hombres, hubo una secesión pues una gran multitud secundada por Criso, no querían abandonar Italia sino seguir saqueándola, enriquecerse, quitarles las tierras a los amos y llegar a vivir como los romanos. Espartaco, incomprensiblemente cambió de plan, por convencimiento, obligado por la falta de víveres o por generosidad, al  renunciar a su libertad por no dejar sin líder  a sus hombres.
Retrocedió al Sur atacando ciudades y consiguiendo victorias; pasó al lado de Roma sin atreverse a entrar, reconociendo que era imposible la conquista.
Ante tal amenaza que tenía totalmente desconcertado a los romanos, Marco Licinio Craso, un hombre perteneciente a la Nobleza, rico, terrateniente y dueño de cientos de esclavos, se ofreció a ir contra Espartaco “para salvar la República” aunque en realidad buscaba gloria y poder. Se le concedieron poderes excepcionales, seis nuevas legiones más las cuatro legiones de los dos cónsules derrotados, aproximadamente 50.000 hombres.
Craso acorraló a los esclavos al sur de Italia, pero estos lograron romper la línea de combate y huir hacia el norte.
Craso, desesperado, pide ayuda al Senado porque sus legiones estaban desmoralizadas. Entonces el Senado envía a Pompeyo y a Lúculo con sus legiones para aplastar definitivamente a los rebeldes.
En la primavera del 71 en Apulia los esclavos se enfrentan en la última batalla a vida o muerte contra las legiones de Craso. La derrota fue contundente. Murieron combatiendo más de 60.000 rebeldes, entre ellos Espartaco, cuyo cadáver no fue localizado, quizás por haber quedado desfigurado por las heridas. Solo cayeron 1000 soldados romanos. 6.000 esclavos fueron cogidos vivos y crucificados a lo largo de la Via Apia, por el camino que iba de Capua a Roma, un recorrido de ciento sesenta kilómetros.

Una tropa de 5.000 rebeldes logró escapar hacia el Norte pero se encontró con Pompeyo quien los aniquiló.
Craso se autoproclamó el salvador de La República pero fue ensombrecido por Pompeyo, quien  se apresuró en decir que él había sido el que había acabado por completo con esta rebelión.

¿POR QUÉ FRACASÓ LA REVOLUCIÓN DE ESPARTACO?
Es muy difícil saber qué ocurrió exactamente a las puertas de la libertad, muy cerca de Los Alpes. Sabemos que Espartaco mantuvo durante dos años, un tiempo demasiado largo, en vilo a los romanos; logró formar un ejército disciplinado y valiente. En dos años derrotó nueve veces a las legiones romanas, desmoralizó a sus hombres y humilló a seis generales.
Quizás Espartaco luchaba por un noble ideal, la libertad, un concepto que ni esclavos ni romanos podía entender. Sus hombres luchaban por conseguir su puesto en la sociedad romana, por un estado de bienestar e incluso para llegar ellos mismos a ser amos.
En este sentido se ha pretendido ver a Espartaco como un héroe trágico, que lucha por su ideología frente a todo un sistema.  Luchaba por un mundo mejor, donde la esclavitud no tuviera cabida.
Durante los años anteriores, que habían sido años convulsos de enfrentamientos políticos, revueltas y movimientos sociales, los esclavos fueron utilizados para hacer presión desde diversos frentes.
Esta manipulación les sirvió de aprendizaje y se percataron de que podían constituir una clase dominante, hacer mucho daño a Roma y conseguir la libertad. Pero les faltó una verdadera conciencia de clase y unos objetivos claros.
Si bien la rebelión de Espartaco no triunfó, hizo que se tambalearan los pilares del sistema económico de Roma y fue el germen de la crisis agrícola de los años posteriores. Cambiaron también algunas condiciones laborales para los esclavos, de manera que muchos fueron manumitidos y a otros muchos se les permitió el arrendamiento de las tierras.


BIBLIOGRAFÍA
Historia de Roma, Serguei Ivanovich Kovaliov
Una de romanos, un paseo por las nubes, Carlos Goñi
SPQR, Una historia de la antigua Roma, Mary Beard



miércoles, 17 de mayo de 2017

El sistema esclavista de Roma







LA ESCLAVITUD

La esclavitud en Roma constituyó una verdadera institución; se puede considerar el verdadero motor de la economía romana; sin embargo, los esclavos eran seres anodinos e insignificantes, cuando menos. Dos nombres propios adquirieron algo de relevancia en la historia: Espartaco, porque fue protagonista  de la rebelión de esclavos mejor organizada en Roma, y Tirón, esclavo de Cicerón, porque ideó un sistema de escritura parecido a la taquigrafía.
La esclavitud se consideraba normal y natural no solo en Roma sino en otras muchas civilizaciones como Grecia, cuna de la filosofía y de la democracia. Incluso los filósofos hablan de la esclavitud con total normalidad: “el ser humano que no se posee a sí mismo sino que pertenece a otro, es por naturaleza un esclavo”.
Nunca nadie durante siglos propuso ser abolida hasta la caída del imperio romano, si bien es verdad que el Cristianismo humanizó en gran medida las condiciones del esclavo.
Sin embargo, según los analistas, ni Grecia ni Roma se pueden considerar sociedades esclavistas puesto que el número de esclavos nunca llegó a superar el de ciudadanos, como sucedió en los estados sureños de América: en Roma formarían el 20% de la población y en Grecia, el 35 %.

SITUACIÓN SOCIAL
Antes de la república el esclavo era considerado poco menos que un animal, se incluía entre los bienes inmuebles o parte de la infraestructura de una granja: esclavos, ganado y herramienta.
Con la expansión del Imperio y el sometimiento de los pueblos llegaron hordas de esclavos a Roma que se convirtieron en mano de obra barata y abundante; no había familia romana con un nivel adquisitivo moderado que no tuviera en su propiedad al menos un esclavo. Familias adineradas podían llegar a tener en su familia hasta cien, como nos atestiguan algunos textos.
En esta época del imperialismo tienen más derechos y una vida más digna, pues llegan a formar parte de la familia, bajo la protección del “pater familias” quien tenía a su cargo a las mujeres, a los “liberi”(hijos, hombres libres) y “servi” (esclavos).
Aunque el esclavo gozara de dignidad y prestigio por su quehacer y cultura, no tenía apenas derechos, no podía gozar de la ciudadanía, no podía votar, no podía poseer propiedades, ni firmar contratos, ni contraer matrimonio.

CONDICIONES DE VIDA
Todos los esclavos compartían esta condición, que eran una propiedad humana, pertenecían a un amo y por tanto, carecían de derechos.
Las condiciones de vida de unos y otros eran dispares pues dependían del grado de humanidad de sus amos.
Algunos sufrían verdaderas penurias, vivían hacinados en pocilgas y cuadras. Los que trabajaban en fincas agrícolas subsistían en total cautiverio; se les castigaba y  azotaba, de hecho, este era un método de imponer la disciplina a aquellos pobres hombres.
Otros, en cambio, vivían una vida de lijo, envidiable para cualquier ciudadano libre de clase media. Su trato dependía en gran medida de su cualificación y de su nivel cultural.
Los esclavos que vivían una vida más o menos cómoda eran los siguientes:
·         Chicos de recados
·         Secretarios
·         Lectores
·         Médicos
·         Gramáticos
·         Maestros
·         Cocineros
·         Sirvientes
·         Contables
·         Secretarios
·         Bailarines
·         Músicos
Los que trabajaban en el campo y en la construcción eran los que llevaban la peor parte.
En cualquier caso, el poder del amo sobre el esclavo era absoluto, podía castigarlo, torturarlo, asesinarlo y abandonarlo, como ocurría a menudo al llegar a la vejez, por no ser productivo.
Los esclavos bien atendidos y queridos mostraban una gran fidelidad hacia sus amos, salvándoles la vida, escondiéndolos en situaciones peligrosa e incluso acompañándolos al exilio.

PROCEDENCIA
Los esclavos procedían de diversos lugares:
·         Los hombres libres podían convertirse en esclavos si perdían todos sus bienes.
·         Los niños repudiados y expuestos a menudo eran recogidos y criados para convertirlos en esclavos.
·         Cautivos de piratas que eran vendidos en los mercados del imperio.
·         El mayor número de esclavos eran los prisioneros de guerra; con la expansión del imperio esta mercancía aumentó notablemente y su valor en el mercado disminuyó, por lo que cualquier familia medianamente pudiente podía permitirse tener al menos un esclavo.
Los esclavos eran vendidos o subastados como simple mercancía. El precio variaba en función de su sexo, su cualificación, su aspecto físico o sus conocimientos. El precio bajaba cuando llegaban al mercado hordas de prisioneros.
A partir del S. I d. C. Roma disminuye sus guerras de conquista, por lo que llegan menos prisioneros al Imperio. Es menester, entonces, crear una cantera de esclavos en la familia; para ello facilitan a las esclavas la maternidad.

ESPADA DE DAMOCLES
La esclavitud era el pilar fundamental del sistema económico de Roma, sin embargo , el hecho de que hubiera tantos esclavos constituía una verdadera amenaza para la sociedad romana, una espada de Damocles, que debían vigilar y controlar por temor a posibles conspiraciones y revueltas. Había un dicho: “todos los esclavos son enemigos”.

Durante el reinado de Nerón surgió la propuesta de que los esclavos llevaran uniforme, pero esa idea fue de inmediato desechada ante el temor de que se identificaran por la vestimenta y se percataran del gran número que eran  y de la fuerza que podrían conseguir.

miércoles, 5 de abril de 2017

La pasión de Cristo






La pasión de Cristo es un hecho vinculado a la historia de Roma. Cneo Pompeyo Magno tras hacerse con el control del Ponto en el año 63 a. C. se dirigió  a Judea, donde encontró problemas dinásticos a los que les sacó provecho. Entró en Jerusalén profanando el templo y convirtió Judea en un protectorado. Judea comienza a estar bajo la autoridad romana con los problemas dinásticos sin resolver.
Bajo el mandato de Augusto, Judea se convirtió en provincia romana y es en este período cuando tiene lugar el nacimiento de Cristo.

Imperio romano en tiempos de Cristo


Además del rey había un gobernador o prefecto romano que tenía poderes militares y civiles.
Entre todos los prefectos hay que destacar a Poncio Pilato, 5º prefecto de Judea, designado por el sucesor de Augusto, Tiberio, desde el año 26 al 36 d. C. Los historiadores lo definen como una persona cruel y abusiva y muy fiel cumplidor de la ley romana.
Jesús, que había comenzado a predicar por Galilea con un mensaje que tocaba de lleno a las leyes establecidas con conceptos éticos de humildad, caridad, amor fraterno, igualdad, etc. revoluciona el Pensamiento y origina un gran movimiento de seguidores. Es odiado por los sacerdotes y altos mandatarios judíos quienes lo denuncian al Sanedrín, que es La Corte Suprema de los judíos, formado por un consejo de ancianos, sacerdotes, aristócratas laicos.



Como este Órgano no podía dictar sentencia de muerte porque al estar bajo jurisdicción romana no tenían “potestas gladii”, lo llevaron ante Pontius Pilatus y éste, tras declararlo inocente en varias ocasiones acabó cediéndolo al pueblo coaccionado  por la presión del Sanedrín y de la muchedumbre enloquecida que pedía su cabeza.
Lo condenó a la pena capital con la crucifixión que era la pena más denigrante que se practicaba, reservada a los criminales más terribles porque era muy dolorosa.
A los condenados se les colocaba un cartel llamado “tiulus” con el nombre del condenado y el delito cometido. A Jesús le ponen con ironía y burla “INRI” (Iesus Nazarenus rex Iudaeorum), que es de lo que lo acusaban, de autoproclamarse “rey de los judíos”.


Después de ser juzgado, flagelado,  coronado con espinas, con una vara en la mano, semidesnudo, cubierto con una túnica purpura que le habían puesto para mofarse de Él, Pilatos lo entrega para que lo crucifiquen y les dice: “ECCE HOMO, he aquí el hombre, tomadlo, yo no hallo delito ninguno en él, y se lava las manos diciendo: yo soy inocente de esta sangre, vosotros veréis.


PARA MÁS INRI : para más vergüenza o escarnio, burla o desgracia
Estar hecho un “ECCE HOMO”: estar deteriorado físicamente

LAVARSE LAS MANOS: desentenderse de una situación comprometida.

domingo, 29 de enero de 2017

Paganos



LOS PAGANOS







A pesar de las persecuciones que sufrieron los cristianos, la Iglesia cristiana con su doctrina universalista y los dogmas de monoteísmo cerrado fue disfrutando de cierta tolerancia y en el 313 Constantino declara un edicto en el que se establece la libertad de cultos. El imperio gradualmente se va transformando en favor del cristianismo. Y a pesar de la reorganización pagana de Justiniano el Apóstata, el cristianismo ya tenía el camino marcado. 



Los siguientes emperadores declararon el paganismo fuera de la ley y suprimieron todos los cultos y templos consagrados a las divinidades romanas colocando en su lugar ritos e iconos cristianos.

¿Qué significa el término “pagano”?

Este término con el matiz que conocemos hoy nace en Roma en el siglo IV a. C.

Viene de “pagus” (aldea, población campesina, pueblo)

Cuando Constantino institucionaliza el Cristianismo como nueva religión, prohíbe el culto a los antiguos dioses romanos, pero eso sólo se puede controlar en las ciudades. La idolatría no desapareció no desapareció con los edictos imperiales. En los pueblecitos, los pastores y labradores continuaban con sus sacrificios y ofrendas a los Penates, los Lares , los Manes y los Genios.

Los habitantes de la ciudad que habían adquirido de buen grado la nueva religión trataban a los aldeanos de forma despectiva y de ahí nació el término “pagano” con matiz peyorativo, como persona sin religión, ateo, el que no sigue la creencia en un solo Dios.

Por tanto, “pagano” que hasta ese momento era el aldeano, el campesino, el paisano, ahora tiene un significado religioso: el que se opone a la creencia de un dios único.

Con el tiempo cobra un matiz todavía más desafiante, pues en vísperas de la caída del Imperio Romano, los aldeanos y muchos aristócratas conservadores seguían practicando los sacrificios a sus dioses para prevenir la catástrofe. El politeísmo todavía pervivía entre esta población llamada pagana, pues consideraban que salvaguardar su religión era un tema de lealtad y fidelidad a la gloria de Roma.

Cuando el godo Alarico saquea la ciudad en el año 410 estos romanos denunciaron que el desastre era ocasionado por haberse olvidado de sus dioses protectores tradicionales. A partir de ese momento se inició una cruzada antipagana y el término adquirió su significado más despectivo. Su práctica estaba fuera de la ley

La Iglesia fue acomodando paulatinamente las fiestas sagradas romanas por algún misterio de la vida de Cristo o de la Virgen; los Lares Compitales se sustituyen por imágenes de santos y de vírgenes.


Triunfo del cristianismo sobre el paganismo

El término “profano” deriva de pro+fanum( ritual que se celebra delante del templo, no dentro). Significa “no sagrado”, “no religioso”



lunes, 28 de noviembre de 2016

Circo Massimo


CIRCO MASSIMO




El Circo Massimo abre sus puertas a los visitantes después de varios años de restauración arqueológica. En el año 2009 se valló para poder realizar trabajos arqueológicos y obras de restauración. A pesar de que lo poco que se conserva está bastante deteriorado, son de gran importancia los datos históricos que nos aporta el estudio de las piedras.
El Circo Massimo es uno de los lugares más simbólicos de Roma; fue el primero y el más espectacular del Imperio Romano.
Está situado entre el monte Palatino, donde se fundó la ciudad y el monte Aventino. Es alargado con 600 metros de largo y 140 metros de ancho. Tenía una capacidad para 250 000 espectadores.
La pista estaba dividida  a lo largo por una franja central llamada "spina", decorada con columnas, templetes de dioses y dos obeliscos, uno en cada extremo, donados por Egipto. Actualmente se encuentran en la Plaza del Popolo y en la Plaza de la Basílica San Giovani in Laterano. En cada extremo de la spina había una "meta" que consistía en un mojón o cono que marcaba dónde debían girar los carros. Tenían que dar siete vueltas.




martes, 21 de junio de 2016

Los Comicios









En el año 509 a.C. con la expulsión del último rey, Tarquinio el Soberbio, desapareció el sistema monárquico y se instauró la República, y el gobierno de Roma comenzó a describirse con la sigla SPQR (Senatus Populusque Romanus), pues el Senado y los Comicios son los que asumen la dirección efectiva del Estado Romano, quedando el poder monárquico dividido entre dos cónsules, elegidos por un año. Se tomaron numerosas precauciones para evitar la restauración de un poder personal: los Comicios eligen cada año a los Magistrados, los Cónsules, los más altos magistrados, gobiernan durante un año bajo la tutela del Senado.
El Senado estaba formado por las familias más poderosas, eran ancianos y su nombramiento era vitalicio
Los Magistrados son los que se reparten las tareas del gobierno; para llegar al más alto grado había que realizar el “cursum honorum”, desde el cargo inferior: tribuno de la plebe-edil curul- cuestor-censor-pretor.
Los Comicios son las asambleas populares que representan al pueblo e incluyen a todos los ciudadanos. Es la soberanía directa del pueblo, aunque con preponderancia de los patricios.
Hay tres clases de comicios: curiales, tribales y centuriales.
Los comicios se celebran en días hábiles, llamados “fasti”, venían marcados con una C en el calendario. Los días fastos estaban dedicados a las actividades de carácter jurídico, legislativo, comicios, negocios públicos.
Los días nefastos eran los días consagrados a los dioses y solo se permitía la actividad religiosa, por lo que muchos ciudadanos los consideraban inútiles pues no se podía avanzar en tareas urgentes, de ahí que tomara el significado peyorativo como algo malo.
Se celebraban en el Campo de Marte, por su primitivo carácter militar (allí acampaban los ejércitos antes de entrar victoriosos a la ciudad)
Antes de iniciar la asamblea se celebraban los augurios. Un presagio fatal prorrogaba la asamblea “alio die”, esto era a veces manipulado por algunos patricios para descartar propuestas peligrosas y dar más tiempo.
Los Comicios electorales se celebraban anualmente pues había cargos anuales; y eran los comicios más sencillos.
Los que aspiraban a una magistratura realizaban una campaña electoral, que comenzaba haciendo una declaración pública en el foro, se inscribían en las listas de candidatos y disponían de 27 días para realizar dicha campaña.
Los candidatos vestían una toga blanca (“candida”), de ahí “candidatus”, vestido de blanco, pues simbolizaba la honradez.
Los candidatos debían poseer una gran fortuna pues debían costear su propia campaña, y el desempeño de su cargo, pues el cargo era un servicio a la República (asunto público).
A menudo costeaban la construcción y reparación de infraestructuras públicas y también era habitual que pagaran espectáculos o que subvencionaran a gente con necesidades económicas.
La campaña electoral se llamaba “ambitus”, del verbo “ambio” que significa “rondar a alguien pidiendo algo”. “Ambitus” derivó con matiz despectivo en “ambición” pues muchas veces la campaña se tiñó de corrupción.
Las elecciones en un principio eran orales, pero luego pasaron a ser escritas y secretas. Los ciudadanos, situados por grupos, desfilan a votar de uno en uno, sobre una especie de puente “pons suffragiorum”, delante de la urna.

La papeleta de voto es una tablilla de madera que lleva las letras VR(uti rogas=sí), y A(antiquo=No)

lunes, 6 de junio de 2016

Garum gaditanum


GARUM DE BAELO CLAUDIA




El “garum” era una salsa elaborada a base de vísceras fermentadas de pescados muy valorada en las mesas de los comensales patricios. No había banquete que se preciara sin el acompañamiento del delicioso “garum”. No era una salsa corriente sino una auténtica delicatesen, hecha con mucha laboriosidad con la mezcla de pescados, sal y especias.
Parece ser que el “garum” estaba presente en todas las dietas; existía un “garum” de peor calidad que llegaba a las cocinas de muchas familias del imperio, sin embargo, el “garum” auténtico se consideraba un manjar que solo podían degustar en las mesas de los más pudientes.
Recuperar el “garum” original ha sido durante bastantes años el propósito de varios investigadores y cocineros de la provincia de Cádiz, entre ellos el arqueólogo Darío Bernal y el cocinero Mario Barreiro en el Departamento de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Cádiz.
La investigación se realiza a partir de análisis de las cubetas que contienen restos arqueológicos de “garum” y también a partir de testimonios escritos que han llegado hasta nuestros días. Para ello, cuentan con un equipo de zoólogos, geólogos, filólogos, químicos e historiadores.
En el año 2013 algunos cocineros en la provincia de Cádiz comenzaron a incluir en las cartas de sus restaurantes pescado con “garum” y comenzó a comercializarse con el nombre de “Flor de garum”, una idea que ha permitido envasarlo y ofrecerlo como un producto de alta calidad. Su elaboración sigue los pasos y los estudios del “garum” de Pompeya.
Este producto es más que una salsa, es un aderezo que puede servir para ensalzar los sabores, para marinar y para conservar.
El sabor del “garum” cambia si el pescado es de invierno o de verano, ya que el de verano tiene más grasa.
La elaboración del producto no es difícil, pero acarrea muchos problemas en el proceso de la fermentación ya que la putrefacción puede aparecer si no se le echa la sal suficiente. De hecho, algunos cocineros de prestigio descartaron la idea de introducir esta salsa en sus menús porque no lo veían viable.
Actualmente y muy cerca de conseguirlo, el mismo equipo de investigadores quieren descubrir el “garum gaditanum” original que se hacía en la factoría de salazones de Baelo Claudia(Cádiz), quieren rescatar el sabor auténtico de este manjar, pues era el más preciado del imperio por la calidad del pescado y por su larga tradición en la industria del salazón( ya existía en la época de los fenicios).
Aunque el proceso es el mismo, los ingredientes eran diferentes dependiendo de la zona. En Baelo Claudia el “garum” original se hacía con vísceras de pescado, espinas, piel, atún trozos de pulpo y salmonetes. Se le echaba vino o vinagre, especias y mucha sal para evitar la putrefacción. Se dejaba tres semanas macerando. La mezcla se remueve hasta que queda como un puré, luego se mezcla y el líquido restante es el “garum”. El residuo sólido es un paté llamado “allec”.
Cuando finalice la investigación tienen la intención de comercializarlo como “La Flor de Garum”.