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lunes, 27 de noviembre de 2017

El Procés catalán, el largo camino a Ítaca



Ulises enfrentándose a los lestrigones

Los independentistas nos han contado un relato épico, bastante más épico que la realidad, pues se han recreado y empeñado en construir una epopeya de una nación que no existe más que en su imaginación.
Quizás por este matiz épico y heroico, la literatura del Proceso catalán, tanto por parte de periodistas como de sus protagonistas, ha sido prolija en alusiones al mundo clásico.
Desde que Artur Mas osara  pasar El Rubicón en noviembre del 2015 celebrando una primera consulta ilegal, no hemos dejado de leer en prensa y de escuchar en Radio referencias a cuadros del mundo griego y romano: parten hacia Ítaca, pero van en busca de La Arcadia feliz, oyen cantos de Sirenas, abren la caja de Pandora, realizan catarsis como en la tragedia griega.
El símil más recurrente ha sido el de Ulises y su retorno a Ítaca, patria de donde partió a la guerra de Troya donde estuvo diez años y a la que regresó después de otros diez años de avatares.
Desde que comenzaron su recorrido hacia la independencia a los mismos independentistas les ha gustado verse en la piel de Ulises recorriendo el Mediterráneo intentando llegar a Ítaca. Ítaca es la independencia, la meta, el sueño; y los monstruos, lestrigones, vientos y cíclopes son los obstáculos que le tiende el gobierno de España.
Isla de Ítaca

Podemos leer los siguientes titulares:
Artur Mas, el viaje del nacionalismo a la independencia del perseverante Ulises catalán. RTVE. 21-08-015

El camino hacia la independencia no será fácil, no es tarea para impacientes sino para perseverantes.
“Viaje a Ítaca”. La Vanguardia. 4-10-2015

Reportaje sobre la isla de Ítaca. Está situada en el mar Jónico, es una de las 6.000 islas que forman Grecia. Tiene 100km cuadrados y aproximadamente 3.000 habitantes.

Las aventuras del viaje a Ítaca. El Mundo 22-05-2016

“Viaje a Ítaca en patera. Mireia Esteva. Crónica. 29-05-2017
La periodista argumenta con la metáfora de la patera en lugar de una nave de guerra, que la historia del independentismo catalán está repleta de épica y falacias, y totalmente vacía de contenido.

Iceta avisa a Puigdemont: “El viaje a Ítaca solo tuvo un superviviente”. La Vanguardia. 26-07-2017
Siguiendo con la alegoría de Ítaca y Ulises, Iceta le recuerda a Puigdemont que de toda la tripulación que navegó por el Mediterráneo solo llegó un supervivinte, que fue Ulises. Pero para Iceta el Ulises será Oriol Junqueras.

El viaje de Ítaca a la nada” El Mundo. 14-08-2017
El periodista hace un análisis de los partidos catalanes en la mayor crisis política de su historia. El viaje que inició Mas era un crucero con todos los gastos pagados

No es Ítaca es un barranco”. En un video premonitorio los diputados de la CUP han estado empujando la furgoneta de la independencia y en octubre decidieron que el Procés ya se había acabado. Arrufat pregunta: ¿Ya hemos llegado a Ítaca? A lo que Regant responde: ¿Qué dices? Esto es un barranco.

Ulises y las sirenas de Antoni Puigverd en La Vanguardia. 29-10-2017
Puigdemont, durante las horas previas a la declaración de la independencia, estuvo a punto de resistir pero no supo o no quiso tapar los oídos de su con cera, como hiciera el astuto Ulises al pasar por la isla de las Sirenas.
En Girona recibió aplausos sirénidos, pero la nave catalana ya había chocado contra las rocas de la realidad: decepción, juicios, prisión, costes económicos, pérdida de poder.
Ítaca se identifica con un sueño, una meta, un ideal y por muy arduo que sea el viaje hay que seguir porque Ítaca nos espera y llegaremos. Pero lo importante no solo es la meta sino el propio camino que estará lleno de experiencias que hay que disfrutar, tentaciones que hay que evitar y peligros de los que hay que escapar.
Ulises y las Sirenas
Tras la guerra de Troya, todos los héroes que sobrevivieron emprendieron el camino de retorno a sus patrias. El camino de Ulises fue largo, rico en experiencias, y muy triste pues perdió a toda su tripulación, compuesta de amigos.

El epíteto de Ulises era “el astuto”, y no de balde pues gracias a su astucia logró salvar todos los escollos con los que se encontró. Uno de los episodios más leídos es el “Canto de las sirenas”, metáfora también utilizada en el Procés.

Se emplea para hablar de las tentaciones, palabras dulces, adulaciones y falsas promesas que nos seducen nos atraen y nos arrastran a la perdición.
Muchos cantos de sirenas se han oído en el Procés.

Ulises cuando pasa por la isla de las sirenas tapa con cera los oídos de su tripulación y él se hace atar fuertemente al mástil, pues sus cantos eran tan hermosos que hacían perder la voluntad de los marinos hasta encallar en las rocas para ser devorados.
El periodista que escribe de Puigdemont y las Sirenas le dice que aceptara los límites de la realidad y la fuerza no equivale a la rendición sino todo lo contrario, a madurez, confianza y resistencia.


Otros titulares relacionados con la cultura grecolatina son los siguientes:
  • El ave fénix del Procés. José García Domínguez. El Mundo. 17-08-2017
  • Oráculo. Manuel Vicent. El País 24-08-2017
  • “La Caja de Pandora”, el mismo día 26-10-2017, y en el mismo periódico. Una caja es el independentismo y otra el artículo 155
  • Saturno devora el bocadillo de sus hijos. Xavier Vidal. El País. 27-10-2017
  • Minerva contra Anubis. Twiter de puigdemont
  • SUMMUM IUS SUMMA INJURIA. Antoni Puigverd. La Vanguardia


Viaje a Ítaca de Lluis Llach. basado en el poema de Konstantin Kavafis. Canción emblemática en la lucha contra el franquismo. en aquella época Ítaca representaba la libertad.

lunes, 6 de marzo de 2017

Ulises y Polifemo


Pridie nonas martias









ULISES Y El CÍCLOPE POLIFEMO

Tras la guerra de Troya todos los supervivientes griegos regresaron a sus respectivas patrias El retorno de Ulises a su hogar no fue fácil; veinte años fuera de él estuvo, diez años que duró el asedio a la ciudad de Troya y otros diez, el doloroso regreso a la patria por designio fatal de Zeus.
Vivió dramáticas aventuras de las que fue saliendo sano y salvo gracias a su astucia pero, fue perdiendo poco a poco a sus hombres, fieles amigos y compañeros que lo habían seguido a Troya.
Ulises y sus compañeros habían salido precipitadamente del país de los lotófagos, que aunque eran seres inofensivos, las flores de loto de las que se alimentaban hacían que se perdiera instantáneamente la memoria. Los que las habían probado habiéndose olvidado de todo querían quedarse allí. Ulises, temiendo que el resto también olvidara el camino de regreso, los obligó a subir inmediatamente en las naves atando en los bancos a los que ya habían perdido la memoria.

A continuación, llegaron a la tierra donde habitan los Cíclopes, aparentemente seres tranquilos. Y fueron a desembarcar en una isla con puerto seguro y de fácil desembarco. Ulises con una sola nave se adelantó para asegurarse de que la gente que habitaba aquella isla fuera hospitalaria. Desde la nave vio una  profunda caverna rodeada de laurel, pinos y encinas. Y allí vieron un monstruo prodigioso que no se parecía en nada a los hombres que comen pan.  Ulises, con ánimo audaz, cogió un odre de un excelente vino y vituallas, y con doce hombres fue hacia la gruta. En ese momento el gigante no estaba, pues apacentaba sus rebaños en la pradera. El antro estaba lleno de quesos, de cacharros para ordeñar y establos con corderos y cabritos.
Allí lo esperaron comiendo queso. Al momento llegó haciendo un gran estrépito que obligó a los hombres a replegarse. Introdujo la leña para la lumbre y a los rebaños para ordeñarlos. Cuando se percató de su presencia les preguntó quiénes eran. Ulises se presentó y pidió hospitalidad si no por la ley de los hombres, por la ley de los dioses. El Cíclope burlándose de él cogió a dos de sus hombres y despedazándolos los devoró.

A la mañana siguiente, mientras el Cíclope había ido a pastar, Ulises cortó una rama del bastón del gigante, que era el tronco de un olivo e hizo una jabalina con ella; y la escondió bajo el estiércol de la cueva.
Cuando regresó el gigante devoró a otros dos compañeros y fue el momento en el que Ulises le ofreció el dulce vino. Quiso saber su nombre para agradecerle el sabroso brebaje que le había regalado, de néctar y ambrosía. Ulises, le dijo que se llamaba Nadie, que todos lo llamaban Nadie. Polifemo bebió y bebió  hasta caer patas arriba vomitando vino y la carne humana que había devorado.
Sacaron el venablo y se los clavaron en el único ojo que poseía, en la mitad de la frente. Ulises lo hacía girar como si estuviera taladrando madera.


 El gigante gemía dando unos espantosos alaridos, y llamando con fuertes gritos a sus vecinos los cíclopes los cuales acudieron al instante
_¿Por qué lanzas tales lamentos?_ le preguntaron _¿Te han robado?, ¿Te quieren matar?_
_ Nadie me quiere matar_ respondió él.
_Si nadie está contigo, Nadie puede hacerte mal_ respondieron. Y se alejaron
Polifemo quitó el gran peñasco que tapaba la puerta de la gruta, pero Ulises, conocedor de engaños, hizo caso omiso a ello, sabiendo que los atraparía en la salida.
Durante la noche Ulises se dedicó a atar a ovejas y carneros de más lana de tres en tres con fuertes hebras hechas de mimbre, urdiendo el plan con el que lograrían escapar de la caverna del gigante.
A la mañana siguiente ató a cada compañero en el vientre del animal del medio y él mismo se agarró fuertemente bajo el lomo del carnero más lanudo. Polifemo quitó el gran peñasco que tapaba la puerta para que fueran saliendo sus rebaños a los pastizales,  y les iba palpando el lomo a cada uno de ellos para asegurarse de que no se le escapaban los hombres. No se dio cuenta del engaño.


Ulises consiguió llegar a las naves junto con los compañeros que se habían librado de la muerte y como botín se llevó los carneros donde se habían amarrado.
Cuando ya estaba en el mar y a una distancia que él consideraba segura, le reprochó su crueldad y, entonces,  le dijo cuál era su verdadero nombre, Ulises, hijo de Laertes, de la patria Ítaca.
Polifemo recordó que todo lo que le había ocurrido se lo habían profetizado, mas nunca pensó que iba a ocurrir en manos de un insignificante hombre como Ulises.

Les tiró una mole de roca arrancada de la montaña pero no los alcanzó y suplicó a Su padre Poseidón, dios de los mares, que Ulises jamás regresara a su patria.